POR MOIRA INSAURRALDE
“Lo que pasa con prefectos y gendarmes también lo vivió la familia policial”
JUANA. Megáfono en mano, fue la vocera de los policías que activaron la histórica protesta del 2008.
La vocera de los cientos de uniformados que protestaron en 2008, asegura que se logró mucho aunque todavía falta. Hoy sigue con su actividad privada pero “sin abandonar a los muchachos”. Respalda la lucha en las Fuerzas.
HOY, JUANA GOMEZ
También eran uniformados los que hace unos cuatro años levantaron la voz en reclamo de mejoras salariales. Tal como sucede hoy con hombres de la Prefectura y la Gendarmería, en 2008 fueron policías correntinos los que decidieron, sin gremio que los ampare, activar una protesta que quedará en la historia de la provincia.
“Lo que pasa hoy a nivel nacional nos recuerda lo que vivimos nosotros en la provincia”, dice hoy Juana Gómez, la mujer que en 2008 sobresalió entre los cientos de uniformes azules y se convirtió en la vocera de lo que se llamó “la familia policial”.
“A nosotros también nos tildaban de carapintadas”, dice recordando lo vivido desde el 15 de abril de ese año cuando se apostaron en el Comando de Patrullas y activaron la primera retención de servicios. “Era el cumpleaños de mi mamá”, evoca Gómez, que desde el primer día acompañó la lucha de “los muchachos”, como los llama.
Es que Juana conoce el ejercicio de la vocación desde sus primeros pasos. Con un padre policía, tiene cuatro hermanos que también eligieron desempeñarse en la Fuerza. “Y las cuatro hermanas mujeres nos casamos también con policías”, agrega sonriente.
“Como ahora dicen por los muchachos de Prefectura y Gendarmería, también a nosotros nos acusaban de querer desestabilizar al gobierno, y sólo reclamábamos mejores sueldos para trabajadores que arriesgan su vida a diario”, asegura la vocera de los policías y recuerda que hace unos cuatro años un cabo cobraba un sueldo de bolsillo de alrededor de 600 pesos. Hoy “percibe unos 3.500 pesos en mano”, asegura Juana para mostrar la mejora salarial que entiende se logró en gran medida por la lucha.
En la madrugada del 24 de mayo de 2008 terminó el conflicto. “Ahí se logró sólo la amnistía. Después, con el gobierno entrante (y actual, de Ricardo Colombi) se logró la mejora salarial, después entregaron nuevos vehículos, instrumentos, uniformes y chalecos”, compara Gómez. “Y también se refaccionaron comisarías y es importante destacar el tema de la Escuela de Cadetes”, agrega y agradece la apuesta a la formación.
“Pero aún falta”, dice quien sigue en contacto con los uniformados, y menciona por ejemplo la necesidad de mejores armas.
También eran uniformados los que hace unos cuatro años levantaron la voz en reclamo de mejoras salariales. Tal como sucede hoy con hombres de la Prefectura y la Gendarmería, en 2008 fueron policías correntinos los que decidieron, sin gremio que los ampare, activar una protesta que quedará en la historia de la provincia.
“Lo que pasa hoy a nivel nacional nos recuerda lo que vivimos nosotros en la provincia”, dice hoy Juana Gómez, la mujer que en 2008 sobresalió entre los cientos de uniformes azules y se convirtió en la vocera de lo que se llamó “la familia policial”.
“A nosotros también nos tildaban de carapintadas”, dice recordando lo vivido desde el 15 de abril de ese año cuando se apostaron en el Comando de Patrullas y activaron la primera retención de servicios. “Era el cumpleaños de mi mamá”, evoca Gómez, que desde el primer día acompañó la lucha de “los muchachos”, como los llama.
Es que Juana conoce el ejercicio de la vocación desde sus primeros pasos. Con un padre policía, tiene cuatro hermanos que también eligieron desempeñarse en la Fuerza. “Y las cuatro hermanas mujeres nos casamos también con policías”, agrega sonriente.
“Como ahora dicen por los muchachos de Prefectura y Gendarmería, también a nosotros nos acusaban de querer desestabilizar al gobierno, y sólo reclamábamos mejores sueldos para trabajadores que arriesgan su vida a diario”, asegura la vocera de los policías y recuerda que hace unos cuatro años un cabo cobraba un sueldo de bolsillo de alrededor de 600 pesos. Hoy “percibe unos 3.500 pesos en mano”, asegura Juana para mostrar la mejora salarial que entiende se logró en gran medida por la lucha.
En la madrugada del 24 de mayo de 2008 terminó el conflicto. “Ahí se logró sólo la amnistía. Después, con el gobierno entrante (y actual, de Ricardo Colombi) se logró la mejora salarial, después entregaron nuevos vehículos, instrumentos, uniformes y chalecos”, compara Gómez. “Y también se refaccionaron comisarías y es importante destacar el tema de la Escuela de Cadetes”, agrega y agradece la apuesta a la formación.
“Pero aún falta”, dice quien sigue en contacto con los uniformados, y menciona por ejemplo la necesidad de mejores armas.

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