Tras el duro documento, Cristina recibirá a autoridades de la Iglesia
A través de un comunicado, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) confirmó que sus autoridades fueron citadas por la presidente Cristina Fernández de Kirchner para el 18 de diciembre. Fue en respuesta a una solicitud de audiencia presentada por los obispos, en la que adosaron su último documento llamado “Creemos en Jesucristo, Señor de la historia” por el que cuestionaron algunas políticas de Estado en serios términos.
“(...) Los miembros de esta Comisión Ejecutiva de la CEA, queremos aclarar que junto con el mensaje “Creemos en Jesucristo, Señor de la historia” se entregó a la Presidente, por carta, el pedido de una entrevista. La respuesta fue inmediata (...)” reza el texto difundido ayer por la Iglesia.
La titular del Ejecutivo Nacional propuso que la audiencia se celebre el 12 de diciembre, pero “dado que Monseñor Arancedo, Presidente de la CEA, estará en Roma en esa fecha, la misma, de común acuerdo, se trasladó al martes 18” explica.
El interés de los obispos se enmarca en el contenido del documento elaborado y difundido la semana pasada, a modo de epílogo de la 104ª Asamblea Plenaria de la CEA. El escrito, que lleva por nombre “Creemos en Jesucristo, Señor de la historia” ratifica la postura de la institución sobre aspectos de la vida social que últimamente fueron sometidos a debate y legislación por impulso del Gobierno nacional.
En él, los prelados manifestaron una “honda preocupación” por “algunos síntomas de la persistencia de esta crisis moral y cultural”. Entre ellos, encabeza el respeto a la vida.
“La dignidad de la vida desde la concepción hasta su término natural es la base de todos los derechos humanos. Reiteramos, una vez más, que el ordenamiento jurídico debe respetar el derecho a la vida” expresa.
A su vez, insisten en un modelo de familia fundado “sobre el matrimonio entre varón y mujer” y en la preocupación por “una corriente cultural y un conjunto de iniciativas legislativas que parecen soslayar su importancia o dañar su identidad”.
Sin decirlo, aludieron al “adoctrinamiento (partidario) en las escuelas”. Ante ello, convinieron que “la necesaria preparación para la vida cívica de niños y jóvenes debe excluir la politización prematura y partidista de los alumnos”.
Por otro lado, se lamentaron por la cantidad de jóvenes “que no estudian ni trabajan”; y también por la droga, que “se extiende por el crecimiento del crimen del narcotráfico y la red de complicidades que lo sustentan”.
Y, por último, advierten que “a casi treinta años de la democracia, los argentinos corremos el peligro de dividirnos nuevamente en bandos irreconciliables”. Según los participantes del último Plenario del CEA “se extiende el temor a que se acentúen estas divisiones y se ejerzan presiones que inhiban la libre expresión y la participación de todos en la vida cívica”. A modo de conclusión, incluyeron dos “llamados de atención”. Uno de ellos, sobre “el excesivo caudillismo que atenta contra la independencia de poderes del Estado tanto provincial como nacional, lo cual “es particularmente delicado cuando se trata de la independencia del Poder Judicial”. La otra advertencia es a la “oposición entre las visiones unitaria y federal de la nación” que “intermitentemente se manifiesta en distintos momentos de la historia”.
El documento en general, y dentro de éste, el párrafo donde se explayan sobre divisiones irreconciliables y peligro a la libertad de expresión, detonó una serie de declaraciones cruzadas entre los actores del poder político.
Como suele suceder, la oposición se sumó a los cuestionamientos y el oficialismo los repelió a través de sus referentes (ver página 9). De todas formas, el acercamiento entre CFK y el CEA dimensiona qué tan “irreconciliables” son las posturas.

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