Mirá los documentos de #LaChacritaDeMáximo
Nadie negó la primicia de NOTICIAS, salvo La Cámpora.
Papeles y charlas de Club House.
Desde la salida de imprenta de la edición de
NOTICIAS sobre la chacrita de Máximo Kirchner, se multiplicaron las opiniones y
comentarios en la prensa, las redes sociales, los corrillos políticos y
empresarios, y la calle. Pero no hubo desmentidas, salvo una: la de los
seguidores del hijo presidencial. Vale la pena escucharlos, para entender su
lógica de negación de la realidad.
Hay un chascarrillo del ingenio popular que se
usa para desmentir irónicamente verdades inconfesables: “Nunca pasó, ni volverá
a pasar”. Con una retórica similar, los redactores anónimos de La Cámpora
dibujaron su paradójica negación: “Máximo Kirchner no compró ninguna chacra en
Zárate y mucho menos con amarras”, publicaron en su website. Sic. Y siguiendo
con las aclaraciones que oscurecen, la carta “A los militantes” confirma por el
absurdo el recuadro de NOTICIAS sobre las nuevas inversiones en Santa Cruz. Dice
el comunicado: “Tampoco tiene una casa en Calafate. Aunque, en realidad, sí
tiene una parte: la de la casa familiar que construyeron sus padres, a la que
Cristina llama ‘su lugar en el mundo’. También es cierto que preferiría no tener
esa parte”. Clarísimo. O no.
¿Tiene o no tiene? Y si preferiría no tenerla,
¿no es que “tampoco tiene una casa en Calafate”? Evidentemente, para seguir la
argumentación de la rara desmentida de la agrupación hace falta más un
psicoanalista que un escribano. Pero es lógico: ¿cómo podrían tener los
militantes claridad sobre la vida y obra de un líder que nunca les habló en un
acto político? La conducción fantasma de Máximo parece que los confunde.
O los pone nerviosos. Por eso el comunicado
–pensado por la dirigencia neocamporista para despejar la incertidumbre de sus
bases– explica: “Queremos transmitirles serenidad” ante “este tipo de
operaciones políticas de prensa, financiadas con plata negra, amarilla o
naranja”. Y aquí hay una confesión de lo que la juventud kirchnerista está
aprendiendo sobre el rol de los medios: tal vez por experiencia directa en su
contacto con la red de propaganda oficial, los camporistas igualan “noticias” a
“operaciones políticas”, dan por hecho que los periodistas viven de la “plata
negra” de la política, y que toda información es en realidad una campaña de
difamación del enemigo, en su caso “amarillo” (el PRO, con el que, por otra
parte, los K tejen pactos legislativos para cerrar negocios), y “naranja” (el
color emblemático de la gestión de Scioli, que por cierto fue vice de Néstor
Kirchner y aportante clave de votos bonaerenses a la reelección de
Cristina).
El panfleto digital –que básicamente es una oda
más al 7D– incurre en un par de falacias, que revelan los tabúes del relato
neocamporista. Por ejemplo, reconoce que hay “una gran cantidad de fuentes
–testigos, escribanos, inmobiliarias, dueños anteriores, etc.–” para confirmar o
desmentir la información, y sugiere que NOTICIAS no los consultó. En efecto, el
gran problema del oficialismo para desmentir con eficacia la verdad que contó
esta revista es la inmensa cantidad de fuentes que conocen detalles de la
operación que conmociona al club de chacras de Zárate. Solo en Puerto Panal, se
podría hacer este cálculo: si hay unas 130 parcelas, cada una frecuentada por un
grupo familiar de cinco personas, más otras cinco entre amigos y empleados,
entonces por lo menos 1.300 personas sabrían del nuevo vecino poderoso, teniendo
en cuenta que, según las fuentes que sí consultó NOTICIAS, prácticamente todo el
club conocían la existencia de esta operación desde hace meses, ya que se
concretó medio año atrás.

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