Pirotecnia: control para la venta clandestina
Tras el saldo negativo que dejó el año pasado en Corrientes la manipulación de productos pirotécnicos por parte de niños, la Municipalidad implementa un operativo de control exhaustivo para evitar la venta clandestina de productos no contemplados en el Registro Nacional de Armas (RENAR) dependiente del Ministerio del Interior.
“En lo personal, recomiendo a los papás no dejar a sus chicos que jueguen con pirotecnia porque es jugar con fuego”, dijo a época Roberto Jabornisky, secretario de Salud de la Comuna, al tiempo que remarcó “a pesar de ello lamentablemente hay una normativa que permite la venta y que hay que acatar, pero el primer punto es no dejar a los niños; tienen que ser mayores los encargados de la manipulación”.
Por su parte, Diego Soto, subsecretario de Medio Ambiente Municipal, una de las áreas principales de contralor, indicó a este medio que ya se iniciaron los controles en locales principales de distribución y los lugares con antecedentes en los focos de venta.
“Se está estableciendo la comunicación con los comerciantes y se delinean estrategias para evitar la venta clandestina”, remarcó Soto. Este último punto es el que más preocupa a las autoridades sanitarias por la nocividad de los productos, que arrastran serios accidentes en la comunidad.
El funcionario de Medio Ambiente remarcó en ese sentido la importancia de que los productos sean aprobados por el RENAR, porque significa que están confeccionados por materiales que no son de rápida combustión; deben contener además la explicación que son de venta libre, es decir que cualquiera los puede utilizar.
Soto consignó que se están analizando algunos puestos fijos para la venta ambulante, al igual que en 2011, que tendrán que contar con requisitos específicos que deberán presentar ante la Dirección General de Saneamiento Ambiental, dependiente de Raúl Morando.
Factura de venta libre de los productos, arancel de 70 pesos aproximadamente, fotocopia de DNI donde conste el domicilio actual y teléfono fijo son algunos de los puntos que deberán cumplir.
Entre las medidas de seguridad el funcionario resaltó que el lugar físico deberá contar con un balde de arena, matafuego de espuma ABC, mesa con medida máxima de un metro por 0,50 cm, con una separación entre mesa y mesa de un metro y que la atención sea por una persona mayor de 18 años y a cargo del titular.
En tanto el lugar asignado es inamovible, intransferible y no puede incorporar otro rubro, señaló.
En Capital, cada año se registran cerca de 60 vendedores que son monitoreados por las áreas de Saneamiento, Salud y Protección Civil, consignó el titular de Medio Ambiente.
Hechos lamentables
En la temporada pasada se registraron durante la jornada del 25 de diciembre de 2011 al menos 30 niños quemados provenientes del interior y Capital, quienes fueron asistidos en el área del quemado del Hospital Pediátrico Juan Pablo II.
El caso más resonante fue el de un chico de 11 años internado en Terapia Intensiva, dado que su rostro fue afectado en un 50%.
Tras una fuerte campaña de concientización a través de los organismos estatales y de medios de comunicación para el 1 de enero la cifra se había reducido a 10 casos.
A nivel país el año pasado se dieron a conocer al menos 200 personas lesionadas y un hombre muerto.
En ese contexto, se apunta a evitar la exposición de los pequeños, por ello solicitan a los papás no dejarlos jugar con los también denominados “fuegos artificiales”, e instan a que sean los adultos los encargados de su manipulación.
“En lo personal, recomiendo a los papás no dejar a sus chicos que jueguen con pirotecnia porque es jugar con fuego”, dijo a época Roberto Jabornisky, secretario de Salud de la Comuna, al tiempo que remarcó “a pesar de ello lamentablemente hay una normativa que permite la venta y que hay que acatar, pero el primer punto es no dejar a los niños; tienen que ser mayores los encargados de la manipulación”.
Por su parte, Diego Soto, subsecretario de Medio Ambiente Municipal, una de las áreas principales de contralor, indicó a este medio que ya se iniciaron los controles en locales principales de distribución y los lugares con antecedentes en los focos de venta.
“Se está estableciendo la comunicación con los comerciantes y se delinean estrategias para evitar la venta clandestina”, remarcó Soto. Este último punto es el que más preocupa a las autoridades sanitarias por la nocividad de los productos, que arrastran serios accidentes en la comunidad.
El funcionario de Medio Ambiente remarcó en ese sentido la importancia de que los productos sean aprobados por el RENAR, porque significa que están confeccionados por materiales que no son de rápida combustión; deben contener además la explicación que son de venta libre, es decir que cualquiera los puede utilizar.
Soto consignó que se están analizando algunos puestos fijos para la venta ambulante, al igual que en 2011, que tendrán que contar con requisitos específicos que deberán presentar ante la Dirección General de Saneamiento Ambiental, dependiente de Raúl Morando.
Factura de venta libre de los productos, arancel de 70 pesos aproximadamente, fotocopia de DNI donde conste el domicilio actual y teléfono fijo son algunos de los puntos que deberán cumplir.
Entre las medidas de seguridad el funcionario resaltó que el lugar físico deberá contar con un balde de arena, matafuego de espuma ABC, mesa con medida máxima de un metro por 0,50 cm, con una separación entre mesa y mesa de un metro y que la atención sea por una persona mayor de 18 años y a cargo del titular.
En tanto el lugar asignado es inamovible, intransferible y no puede incorporar otro rubro, señaló.
En Capital, cada año se registran cerca de 60 vendedores que son monitoreados por las áreas de Saneamiento, Salud y Protección Civil, consignó el titular de Medio Ambiente.
Hechos lamentables
En la temporada pasada se registraron durante la jornada del 25 de diciembre de 2011 al menos 30 niños quemados provenientes del interior y Capital, quienes fueron asistidos en el área del quemado del Hospital Pediátrico Juan Pablo II.
El caso más resonante fue el de un chico de 11 años internado en Terapia Intensiva, dado que su rostro fue afectado en un 50%.
Tras una fuerte campaña de concientización a través de los organismos estatales y de medios de comunicación para el 1 de enero la cifra se había reducido a 10 casos.
A nivel país el año pasado se dieron a conocer al menos 200 personas lesionadas y un hombre muerto.
En ese contexto, se apunta a evitar la exposición de los pequeños, por ello solicitan a los papás no dejarlos jugar con los también denominados “fuegos artificiales”, e instan a que sean los adultos los encargados de su manipulación.



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