AVANCE. Messi, en acción.
Apenas un puñado de minutos precisó Argentina para marcar la diferencia que tiene sobre Arabia Saudita, un humilde seleccionado que ocupa el número 112 en la clasificación de la FIFA. Fue suficiente que Javier Mascherano se afirmara como volante central y se convirtiera en la aduana del equipo. Y, que a su alrededor, Angel Di María y Tino Acosta, una de las caras nuevas, se acoplaran a la perfección.
A partir del tibio remate de Costa, a los 3 minutos, que murió en las manos del arquero local, la Selección manejó los hilos del encuentro a voluntad. Con Lionel Messi bien arriba, con Sergio Agüero y Eduardo Salvio, provocando delirios cada vez que se puso en contacto con la pelota. Como a los 12, cuando recibió del Kun y ensayó un tiro que Abdulah contuvo sin problemas.
Así, en un partido de trámite lento, Argentina movió la pelota, con un Tino Costa muy dinámico y participativo. Y hasta con proyecciones de sus laterales, Marcos Rojo y Pablo Zabaleta. Pero un descuido del fondo argentino regaló la primera acción de peligro en el majestuoso King Fahd. Porque Al-Shamrani picó habilitado y quedó mano a mano con Sergio Romero. El delantero pateó cruzado, pero suave. La punta de los dedos del arquero evitaron la sorpresa.
¿Qué ofrecía Argentina? Poco y nada. Un equipo lento y sin profundidad, con mucho toque intrascendente. Defectos que los locales supieron capitalizar con llegadas. Como ese remate de Al Sahlaw que se fue afuera. O ese perfecto cabezazo de Al Shahrani que terminó en la red y paralizó los corazones argentinos, que volvieron a latir cuando se dieron cuenta que el defensor estaba en posición adelantada. Arabia tocaba, triangulaba y llegaba. ¿Argentina? Ausente.
La Selección dio señales de vida recién a los 40, cuando Zabaleta, tras combinar con Salvio, sacó un derechazo exigido que Abdullah contuvo sin problema junto al palo. Y sesenta segundo después, la primera aparición de Messi: gambeta y centro atrás para Salvio que no pudo conectar. Nada más. Argentina se fue al descanso en deuda.
Sabella movió la estantería para el complemento. Franco Di Santo y Augusto Fernández por Salvio y Costa, respectivamente. No varió el funcionamiento pero sí la actitud. Argentina se paró más adelante y tuvo un tiro libre cerca del área que la Pulga tiró por arriba. Arabia, mientras tanto, respondió con un remate de Al-Harbi que se perdió por arriba.
Argentina volcó el juego por la derecha con un activo pero impreciso Augusto Fernández. Pero no se le cayó una idea. A los 19, Arabia le sacó el jugo un error defensivo de los de Sabella y Al-Sahlawi quedó mano a mano con Romero. Pero el arquero de la Sampdoria se jugó la vida y evitó la apertura del marcador. El delantero local también desperdició el rebote, que murió en los pies de Coloccini. El partido se encendió entre los 24 y 25. Romero, una vez más, se agigantó en un mano a mano, y de contra, Augusto Fernández le reventó las manos a Abdullah. Di Santo y Agüero estuvieron a centímetros de empujar el rebote. Fue lo más claro de la Selección.
A los 33, Di María, recostado sobre la izquierda, habilitó a Di Santo. Pero el cabezazo del mendocino se fue por arriba del travesaño. En la acción siguiente, Messi mostró su calidad cuando encaró, tocó con Agüero, fue a buscar la devolución y definió suave, pero el arquero salió a tiempo y abortó el gol tan esperado, el 13° del año con la celeste y blanca.
A la Argentina le alcanzó con mucha vergüenza y poco fútbol para meter a Arabia en su área. Se sucedieron, entonces, varias ocasiones de peligro. Di Santo, por ejemplo, se encontró con un rebote muy cerca del arco, y remató a cualquier parte. Luego, Agüero probó con un derechazo que se fue al lado del palo. Acorde con el partido, el árbitro Ali Abdulnabi, de Bahrein, omitió un claro penal del arquero sobre Agüero. El propio Kun se hizo cargo de la falta, que el arquero rechazó con los puños.
Aburrido empate de Argentina en Riad, una ciudad donde todo lo que brilla es oro. Aunque Messi y la Selección, en este caso, hayan sido la excepción.
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