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sábado, 10 de noviembre de 2012

Droga = enemiga del pensamiento

 
Las drogas dañan y nos obstruyen la visión. Dejar en este estado a la sociedad es lo que le conviene a los sectores de poder; así, en esta forma, la sociedad se encuentra manipulable, distraída y lejos de la realidad que nos toca, susceptible a engaños y a la toma de decisiones por fuera de la reflexión que nos siguen dejando estancados y fuera del progreso.

Nos encontramos en una sociedad vulnerable. Los problemas que la nueva sociedad trae encuentra a un sector social, los jóvenes, en etapa de transición en sus vidas; viven un momento de decisiones claves, el paso a la madurez, la decisión de ir a estudiar o trabajar, si encuentran algún trabajo, los roles en las relaciones de grupo, el estudio, etc. Se topan con situaciones en las cuales muchas veces no están preparados. El saber que en algún momento su vida dará un giro esperado pero incierto donde deben decidir su futuro y si coincide con sus perspectivas los ponen en una situación de incertidumbre e inseguridad. Es en esta etapa donde se encuentran más vulnerables, necesitan puertas, indicios, caminos, luces que les faciliten las decisiones y los hagan sentir más seguros.

El uso de las drogas como elemento de inspiración, de representación de situaciones de la vida cotidiana es muy equivocado. Nos brinda 15 minutos de euforia, excitación y luego durante 90 días se concentra en lastimar, los residuos malignos quedan durante ese período. No hay comparación, pero en esta sociedad donde prima el consumo, parece ser algo normal. El estado en el cual las drogas dejan al ser humano es impresionante, genera un retroceso muy grande. Por un lado el daño al cerebro es irreversible, mata células que no se pueden regenerar y por otro lado en la parte psíquica le hace perder la condición humana, lo deshumaniza.

¿A que se refiere cuando decimos deshumanizar? La vida nos presenta situaciones en las cuales actuamos de determinada manera, vivimos en sociedad y actuamos de una manera social, de a cuerdo a reglas establecidas para convivir en paz armonía teniendo en cuenta al prójimo. Todos conocemos estas reglas. Pero ¿que pasa cuando estamos bajo el efecto de alguna sustancia que altera o distorsiona nuestra forma de vivir, donde los valores forjados por la sociedad pasan a un plano inferior? Surge la violencia, el desentendimiento, el egoísmo. Comportamientos que se acercan más al animal que al ser humano. Un ejemplo claro en una situación cotidiana son los problemas de abuso sexual infantil, si bien existen casos en que el abusador es enfermo psiquiátrico, la mayoría de los casos son por estar bajo efectos de una sustancia tóxica; se le pregunta a un abusador: ¿Por qué cometió semejante aberración? Y contesta porque estaba drogado o alcoholizado, siempre bajo efectos de alguna sustancia que altera el comportamiento. Con este caso nos encontramos en una situación que no es normal, pasa cuando no hay reflexión, cuando se llega al comportamiento por instinto y no por la razón, es una condición que escapa a la condición humana. Por eso cuando estamos bajo el efecto de las drogas estamos en estado natural, más cerca del animal que del humano.

No nos dejemos engañar, las drogas no son ningún beneficio y a la larga nos damos cuenta; pero cuando nos damos cuenta perdimos mucho tiempo y cuesta mucho recuperarlo.

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