Los niños olvidados de China
PEKÍN.- Para muchas personas en China, los festivos de otoño y el Día Nacional, que se celebran en fechas cercanas, son una oportunidad de descansar y pasar tiempo con sus familias y amigos. Pero para millones de trabajadores que emigraron de sus pueblos natales, se trata de una semana como cualquier otra.
Su objetivo es seguir produciendo para garantizar la educación de los hijos que dejaron atrás en el pueblo, a los que no ven en meses e incluso años.
Se calcula que en China hay unos 58 millones de los llamados "niños olvidados", según dice la Federación de Todas las Mujeres, con sede en Pekín.
No es que los padres no quieran ver a sus hijos, es que lo tienen complicado. Son padres que trabajan casi todos los días del año por sueldos miserables, que viven en lamentables condiciones y que intentan ahorrar el máximo posible para poder ver cumplidos sus sueños e intentar dar a sus hijos un futuro mejor.
Otros padres, en cambio, emigraron a las grandes ciudades con el único propósito de poder brindar una educación de calidad a sus hijos, sabiendo que la formación es una de las salidas que pueden tener para aspirar a un futuro mejor.
Los padres más afortunados pueden ver a sus hijos una vez al año, otros, como en el caso de Tang Xiaoqian, una niña de once años que vive con sus abuelos en el centro del país, declara que la última vez que vio a sus padres fue hace ocho años, es decir cuando sólo tenía tres años.
La niña explica que cuando tenía 8 meses de edad sus padres se fueron en busca de trabajo a Sanghai, la pequeña quedó a cargo de los abuelos, parece evidente que los abuelos en China toman el relevo y se convierten en los padres.
La niña relata con lágrimas que en algunos acontecimientos especiales como puede ser un concurso del colegio, los otros niños pudieron alegrarse con la asistencia de sus padres, ella sin embargo estaba sola, el apoyo y respaldo que pueden ofrecer los padres es realmente importante.
Estos niños olvidados son muy responsables y son muy maduros, comprenden la situación y lo que sufren sus padres, por ello se esfuerzan por sacar buenas notas y poder acceder a la universidad cuando sea oportuno.
El siguiente objetivo para ellos es conseguir un buen trabajo, comprar una casa y poder vivir con sus padres, quizá es un intento de recuperar el tiempo que se ha perdido. Sus palabras, sin duda, tienen un vacío que necesitan llenar, están los abuelos, pero no pueden sustituir a los padres.
Su objetivo es seguir produciendo para garantizar la educación de los hijos que dejaron atrás en el pueblo, a los que no ven en meses e incluso años.
Se calcula que en China hay unos 58 millones de los llamados "niños olvidados", según dice la Federación de Todas las Mujeres, con sede en Pekín.
No es que los padres no quieran ver a sus hijos, es que lo tienen complicado. Son padres que trabajan casi todos los días del año por sueldos miserables, que viven en lamentables condiciones y que intentan ahorrar el máximo posible para poder ver cumplidos sus sueños e intentar dar a sus hijos un futuro mejor.
Otros padres, en cambio, emigraron a las grandes ciudades con el único propósito de poder brindar una educación de calidad a sus hijos, sabiendo que la formación es una de las salidas que pueden tener para aspirar a un futuro mejor.
Los padres más afortunados pueden ver a sus hijos una vez al año, otros, como en el caso de Tang Xiaoqian, una niña de once años que vive con sus abuelos en el centro del país, declara que la última vez que vio a sus padres fue hace ocho años, es decir cuando sólo tenía tres años.
La niña explica que cuando tenía 8 meses de edad sus padres se fueron en busca de trabajo a Sanghai, la pequeña quedó a cargo de los abuelos, parece evidente que los abuelos en China toman el relevo y se convierten en los padres.
La niña relata con lágrimas que en algunos acontecimientos especiales como puede ser un concurso del colegio, los otros niños pudieron alegrarse con la asistencia de sus padres, ella sin embargo estaba sola, el apoyo y respaldo que pueden ofrecer los padres es realmente importante.
Estos niños olvidados son muy responsables y son muy maduros, comprenden la situación y lo que sufren sus padres, por ello se esfuerzan por sacar buenas notas y poder acceder a la universidad cuando sea oportuno.
El siguiente objetivo para ellos es conseguir un buen trabajo, comprar una casa y poder vivir con sus padres, quizá es un intento de recuperar el tiempo que se ha perdido. Sus palabras, sin duda, tienen un vacío que necesitan llenar, están los abuelos, pero no pueden sustituir a los padres.

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