Se cruzan la primera y la última vez
El capitán de River jugará, a los 35 años, su River-Boca iniciático; el de Boca, que se retira en diciembre, tendrá su despedida del gran partido.
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David se hizo de River a pesar de su papá, que es de Boca. El Flaco
llego al equipo del que es hincha en 2001, a los 28.
Ya se jugaba el segundo tiempo de Platense-Argentino de Quilmes cuando David Trezeguet, entrevistado por el periódico El Barrio en la cabina de trasmisión 1 del estadio Ciudad de Vicente López, confiaba: “Por ahora pienso seguir en Europa, si Dios quiere, por cinco o seis años más. El día de mañana sueño con poder jugar en Boca o River, para saber cómo se siente jugar en un grande de la Argentina. Estuve en el último clásico y disfruté mucho. Quiero escuchar y vivir esa fiesta desde adentro”. Era 2003, y Trezeguet estaba en su apogeo: jugaba en la Juventus y ya había salido campeón del mundo y de Europa (con gol de él, en la final, ante Italia) con Francia. Nueve años más tarde, va a cumplir su sueño: va a debutar en un River-Boca. Que, tal vez, sea el último también: no decidió si va a seguir en River cuando termine el torneo.
A mediados de 2008, Rolando Schiavi, que jugaba en Newell’s, le contaba a la revista El Gráfico que se iba a retirar en ese club (“Parece que se va a cerrar acá nomás”) y que era improbable, sino imposible, que pudiera volver a Boca, equipo en el que había estado entre 2001, cuando llegó con 28 años, y 2005. “Ya es difícil –analizaba el defensor–, sería sólo para despedirme, para jugar un torneo y decir adiós. Para más no da.” A dos meses y medio de cumplir cuarenta años, Schiavi es el capitán de Boca y va a disputar hoy su último superclásico (tiene diez a cuestas: ganó cuatro y perdió tres). Y va marcar a un tal Trezeguet.
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