La panza del embarazo se moldea en 3D
Puntudas, redondeadas, chicas, grandes y las que parece que están a punto de explotar. Como una forma de recordar el embarazo se instala en el país la moda de hacer un molde 3D al vientre de las futuras mamás. Se llama Bellymask y es un kit que en pocos pasos logra reproducir la fisonomía para usarla como un elemento de decoración o como una prueba de lo vivido.
El valor del kit es de $ 260, y mediante una espera de secado de treinta minutos se obtiene la escultura. La caja trae la mezcla de yeso, guantes descartables, vendas y un instructivo. El material es hipoalergénico.
Además, para decorarlo admite todo tipo de técnicas: pintura acrílica, collage, escribir el nombre del bebé, poner las huellas de los padres y hermanos o incluso algunos esperan que los hijos crezcan y decoran el molde juntos. También en los baby shower se puede utilizar el molde como “libro de firmas” para deseos para el bebé que está por nacer.
La propuesta se inició en los EE.UU., siguió en España y ahora es un boom en Australia. En internet pueden encontrarse fotos de los distintos moldes y las insólitas formas de decorarlo.
Hace dos meses ya se consigue en el país y puede comprarse por Facebook, en casas de productos de maternidad; e incluso en Mercado Libre.
“Conocí el kit navegando por internet hace nueve años. Lo hice en mis dos embarazos junto a mi esposo y es muy emocionante el proceso”, cuenta Vicky Podestá, usuaria y a la vez distribuidora del kit en Argentina. Decidió traer el producto al país luego de ver a sus hijos tocar la escultura de las panzas. “Fue emocionante porque los vi maravillados y curiosos por el lugar en el que estuvieron durante nueve meses”, sumó.
La intención de registrar cada instante de un momento al que socialmente se define como “único” impulsa a que las mujeres, sobre todo las primerizas, opten por propuestas similares como book de fotos, body painting, llaveros e imanes con la imagen de la ecografía 4D, entre otras (ver aparte).
Mariana Benítez, a sus 35 años, hace dormir a su bebé en su cuna. En una de las paredes de su cuarto está colgada la silueta de cómo lucía antes del parto. “Con mi marido decidimos hacer el molde juntos. Fue un momento de mucha unión”, cuenta con una sonrisa. “Ahora lo cuidamos como un recuerdo muy lindo”, agrega.
Escepticismo. Respecto de la incipiente moda, la psicóloga especialista en maternidad Marisa Russomando considera que “hay un exceso de oferta, no lo veo como una necesidad de las mujeres, responde más a una demanda de mercado”. “La moda de los productos que registran el embarazo puede generar una idealización, como que es la mejor etapa de la mujer y algunas pueden vivirlo así y otras no”, explica. Y concluye: “Por idealizar, muchas mujeres se sorprenden con lo que viene después de los nueve meses. Hay que considerar que existen recuerdos naturales ya instalados en cada etapa, como las vivencias, las fotos o la ecografía que son importantes también”.
El valor del kit es de $ 260, y mediante una espera de secado de treinta minutos se obtiene la escultura. La caja trae la mezcla de yeso, guantes descartables, vendas y un instructivo. El material es hipoalergénico.
Además, para decorarlo admite todo tipo de técnicas: pintura acrílica, collage, escribir el nombre del bebé, poner las huellas de los padres y hermanos o incluso algunos esperan que los hijos crezcan y decoran el molde juntos. También en los baby shower se puede utilizar el molde como “libro de firmas” para deseos para el bebé que está por nacer.
La propuesta se inició en los EE.UU., siguió en España y ahora es un boom en Australia. En internet pueden encontrarse fotos de los distintos moldes y las insólitas formas de decorarlo.
Hace dos meses ya se consigue en el país y puede comprarse por Facebook, en casas de productos de maternidad; e incluso en Mercado Libre.
“Conocí el kit navegando por internet hace nueve años. Lo hice en mis dos embarazos junto a mi esposo y es muy emocionante el proceso”, cuenta Vicky Podestá, usuaria y a la vez distribuidora del kit en Argentina. Decidió traer el producto al país luego de ver a sus hijos tocar la escultura de las panzas. “Fue emocionante porque los vi maravillados y curiosos por el lugar en el que estuvieron durante nueve meses”, sumó.
La intención de registrar cada instante de un momento al que socialmente se define como “único” impulsa a que las mujeres, sobre todo las primerizas, opten por propuestas similares como book de fotos, body painting, llaveros e imanes con la imagen de la ecografía 4D, entre otras (ver aparte).
Mariana Benítez, a sus 35 años, hace dormir a su bebé en su cuna. En una de las paredes de su cuarto está colgada la silueta de cómo lucía antes del parto. “Con mi marido decidimos hacer el molde juntos. Fue un momento de mucha unión”, cuenta con una sonrisa. “Ahora lo cuidamos como un recuerdo muy lindo”, agrega.
Escepticismo. Respecto de la incipiente moda, la psicóloga especialista en maternidad Marisa Russomando considera que “hay un exceso de oferta, no lo veo como una necesidad de las mujeres, responde más a una demanda de mercado”. “La moda de los productos que registran el embarazo puede generar una idealización, como que es la mejor etapa de la mujer y algunas pueden vivirlo así y otras no”, explica. Y concluye: “Por idealizar, muchas mujeres se sorprenden con lo que viene después de los nueve meses. Hay que considerar que existen recuerdos naturales ya instalados en cada etapa, como las vivencias, las fotos o la ecografía que son importantes también”.

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