Translate

domingo, 21 de octubre de 2012

EL 70% DE LOS PACIENTES TIENE PROBLEMAS

El sexo tras el cáncer: un tabú

Entre el 35% y 50% de quienes reciben tratamientos oncológicos experimentan disfunciones sexuales. Cómo afectan las terapias antiestrógenos el deseo. La nueva especialidad que aborda el problema.
 
Según una encuesta reciente del Macmillan Cancer Support de Inglaterra, un tercio de quienes padecen la enfermedad tienen problemas en la cama y el 70% no lo habla con los médicos. Una revisión de la literatura coincide: entre el 35% y 50% de quienes reciben tratamientos oncológicos experimentan disfunciones sexuales.

Para esos temas aflora una nueva especialidad: la oncosexología. Una nota del semanario Perfil revela que los psicooncólogos, aquellos que brindan asistencia psicológica a los pacientes con cáncer, comenzaron desde hace un tiempo a atender esta problemática.

Antonio Lorusso, uno de los profesionales consultados, explica que "es tarea del profesional conocer la historia sexual anterior y evaluar cómo la afectará el cáncer" y agrega que "muchas veces no sucede por pudor o tabúes”.

"Cuando la mujer pierde los ovarios a causa del cáncer o recibe quimioterapia, radioterapia o terapias hormonales los problemas afloran. Las terapias antiestrógenos inhiben el deseo, disminuyen la lubricación y alteran la excitación y el orgasmo”, indica Lorusso, que es profesor titular de Ginecología de la UBA y director médico de Lalcec.

Para Elsa Diggs, psicooncóloga de Macma, en el caso de los tumores mamarios, entra en crisis todo lo que representa la mama: la maternidad, la identidad femenina, lo estético y lo erótico. “El rechazo es lo que más preocupa a las mujeres; les es muy difícil mirarse y tocarse, especialmente si están mastectomizadas”, sostuvo.

“Te falta un pedazo de la mama, de algo que para la sexualidad es muy importante. Yo tenía miedo de encarar a mi marido de nuevo”, reconoció Mabel Arrocha, operada de cáncer hace nueve años, cuando tenía 47. “Lo peor es la falta de deseo: no tenés ganas. También te preocupa que el otro se fije en tu cicatriz”, confesó.

Muchas veces es necesario recurrir a la ayuda de un psicólogo o sexólogo. “En terapia se trabaja con la pareja y de forma individual. Con la mujer, se intenta que asuma que su sexualidad va más allá de la teta. Se apunta a distribuir mejor la energía: que no se focalice en un punto. El cuerpo es sensitivo todo, es sexuado todo. Una persona no es un seno andante”, sintetizó Diggs.

Para Liliana Zamora, oncóloga y ginecóloga del Hospital Italiano, muchas parejas se mantienen sexualmente inactivas por miedo. A medida que la terapia avanza, los temores suelen disiparse, “sobre todo en las parejas sólidas, donde prevalece el amor”, resaltó.

Los especialistas coinciden que una vida sexual satisfactoria contribuye con la recuperación de la mujer con cáncer. “Da ánimo, la mujer se siente querida, contenida y le reasegura que, aunque el golpe de la enfermedad haya sido duro, su pareja está ahí para quedarse”, concluyó Zamora.

UN TALLER PARA VERSE Y SENTIRSE MEJOR

A simple vista, parece una clase de automaquillaje convencional, pero su sentido cava más hondo. “Luzca bien, siéntase mejor” es un programa de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería, que se dicta en hospitales y centros. Su misión es fortalecer la autoestima de mujeres con cáncer. El taller es gratuito y lo dictan asesoras de imagen que enseñan técnicas para pintarse, vestirse y usar pañuelos o vinchas.

María Silvia Butti, voluntaria del programa, explicó que enseñan un tipo de maquillaje “correctivo”, para disimular las consecuencias de los tratamientos. “Les muestro cómo dibujar las cejas y técnicas para difuminar las ojeras, las manchas y cambiar el color de la piel”, dijo.

La transformación, aseguró, se produce al instante: “Se van conmovidas y agradecidas. Interiormente están muy mal. Cuando se ven mejor, mejora su predisposición para encarar la vida y el tratamiento”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario