Inaugural. El 27 de abril se lanzó, en Vélez, Unidos Y Organizados,
con Máximo en el rol central.
"Máximo está digitando el derrumbe de Peralta", sintetiza un legislador de Santa Cruz. Es que el hijo de la Presidenta es el encargado de vaciar de poder al gobernador, que rompió para siempre con las recetas K en diciembre pasado, cuando intentó aprobar un plan de ajuste y reprimió a manifestantes. Ahora, Máximo se convirtió en el interventor de una provincia donde el kirchnerismo dejó de ser bien recibido: es el arquitecto oficial que adoctrina a aquellos díscolos que no siguen las máximas "del modelo". Llegó hace dos semanas para, desde allí, comandar a la brigada de La Cámpora contra Peralta. Pero Máximo no sólo ordena aquellos distritos díscolos sino que también impulsa, desde La Cámpora, la renovación y la "eternización" del cristinismo más puro desde Unidos y Organizados, un movimiento con varias organizaciones pero con mucho peso de la organización que comanda él, que ayudará a garantizar el armado necesario para sostener los años que faltan hasta 2015.
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