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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Los mal vestidos que no estuvieron en la Plaza
¡NO PUEDEN OCURRIR ESTAS COSAS EN ARGENTINA!
Ellos se visten como pueden, con la remerita de casi todos los días, el pantalón de jogging que alguien les regaló, las zapatillas de suelas gastadas. Son así, pobres, y tienen las cacerolas negras de tanto usarlas y no se preocupan por pisar el pasto porque no piensan en ir a la plaza de Mayo para decirle que no a la re-reelección, ni siquiera para decir que le tienen miedo a los ladrones porque lo bueno de no tener nada es que tampoco hay nadie para robarte. ¿El cepo contra el dólar? No, que va, si no han visto un dólar en su vida.
 
¿A LOS ASESINOS PODRA SER QUE LOS PROTEJA EL KIRCHNERISMO?
Son los Condorí, la familia Condorí de Humahuaca, los hijos y nietos de Desiderio Condorí. Hasta hace dos semanas eran 22. Todos juntitos, viviendo en una casa de adobe en el barrio 23 de agosto. Ahora hay uno menos. A Luis, de 28 años, el de cuerpo más grandote, el más valiente de los Condorí, lo mataron de un tiro en el estómago. Pobre, Luis. Resulta que esa tarde llegó a Humahuaca una patota de Jujuy Capital, con la idea de ocupar unos terrenos donde vivían vecinos igual de pobres que los Condorí. Y todos reaccionaron y fueron a sacar a piedrazos a los intrusos. Pero la patota reaccionó, mal. Y los intrusos tiraron con fuego. Y a Luis lo mataron del tiro ése, en el estómago. Pobre, Luis. Pobres, los Condorí.
Después del asesinato se fueron enterando de cómo era la cosa. La patota es de una agrupación, la Tití Guerra, que se llama así en homenaje a un ladrón al que hace años mataron en la cárcel. La Tití Guerra pertenece a la Tupac Amarú, de Milagro Sala, y es una "organización social" que recibe planes del gobierno nacional y apoyo del gobierno de Jujuy. Encima parece que fueron a ocupar esos terrenos de Humahuaca a cambio de 20 lotes de tierra. Por plata, por guita.
Ya pasaron dos semanas de eso. Y los Condorí no recibieron ni la visita del intendente, ni un llamado de la gobernación, menos que menos una explicación razonable de ningún funcionario. Luis trabajaba de guía turístico, así, a los ponchazos, y llevaba plata para la comida de los 22 que ahora son 21. ¿Quién compensa esa falta? Le quedaron tres hijos, además. Cecilia tiene 12, Luciano 10, Sofía 8. Andan mal vestidos, también. Y no piensan en ir a la plaza.

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