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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Brasil dejó a Argentina con las manos vacías en el final

RODEADO. Lucas Moura remata ante la marca de Guiñazú y
Sebastián Domínguez.

Una mano infantil de Desábato le permitió a Neymar sellar el 2-1 de penal. Sabella planteó un equipo defensivo pero la Selección no pudo aguantar. El 3 de octubre habrá revancha en Chaco.

Gusten más o gusten menos, a veces los planes de los entrenadores se cumplen a la perfección. Y a veces, no tanto. ¿Sabella puede jactarse tras visitar aquí a Brasil?
Sabiendo que se trataba de una excursión riesgosa, el técnico apostó a una idea repleta de cuidados defensivos, dejando en segundo plano el vuelo y las intenciones ofensivas. Todo era perfecto... Argentina había conseguido lo que pretendía frente a un Brasil ciego, nulo, vacío, que empujó a sus hinchas a irse faltando un cuarto de hora. Era empate y Brasil no lo digería, tanto que el técnico Menezes era cuestionado y se reclamaba a
Felipao Scolari. La ecuación le resultaba perfecta a la Selección de Sabella hasta los 48 minutos y 22 segundos de la etapa final, pero faltaba lo que no se pude cometer cuando se juega tan al límite: un error. Justamente Desábato, gran referencia para el DT, puso la mano en un centro, penal, gol de Neymar y derrota. Todo dejaba de ser perfecto... ¿Sirvió o no sirvió? ¿Hubo exageración en las precauciones? ¿Si Argentina arriesgaba más lo hubiera ganado o al obsequiar espacios le hubiera facilitado la historia a un muy oscuro Brasil? Para el debate.
 
 
 
 
 
 

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